
Bienvenue á Palmyre, acrílico sobre tela, 120 x180 cm
Me interesa trabajar el binomio cultura/naturaleza y generar diálogos insólitos entre ambas,
creando conexiones que tengan una vertiente onírica y poética. Una de las formas de procurar
al planeta haciendo consciencia de la supervivencia del ecosistema es armonizando naturaleza
y cultura. Las dos grandes dimensiones en que nos movemos desde siempre y marcan el
desarrollo humano.
Busco seguir trabajando con paisajes y sensaciones y con la figura humana, como cuerpo que
transita por la imagen de la inestabilidad de nuestro tiempo. En lugar de convertirlo en un
detrimento, deseo convertirlo en una estrategia transgresora de habitar la historia, mediante
un vuelco a la poética de flotar y atravesar los estadios de la vida actual.

Lua/Nut en Pompeya, acuarela sobre papel, 50 x70 cm, 2025
Un Ser flotante tiene el privilegio de contemplar lo que quiere desde diferentes perspectivas
y estímulos: puede partir de un impulso que viene de la tierra y de ahí flotar y elevarse; puede
desplazarse por diferentes coordenadas y horizontes de percepción, puede transgredir, invertir
las cosas, presenciarlas en silencio, reconfigurar al mundo. Puede unir pasado y presente
armonizar historia y actualidad, naturaleza y cultura.

Lua/Nut en Palmyra, acuarela sobre papel, 70 x50 cm
Sin seguir un proyecto predeterminado, un Ser flotante, como ocurre en los sueños, puede
habitar unas ruinas a través del agua o puede presenciar un paso de migrantes o un
acontecimiento dramático del presente. El Ser flotante a diferencia del ángel de la historia de
Walter Benjamin que a su paso solo observa ruina, destrucción y dolor de la tragedia humana,
los seres flotantes no cierran los ojos ante la tragedia, pero establecen escenarios poéticos en
los que se armonizan la naturaleza y la cultura.

Lua/Nut en Uxmal. acaurela sobre papel, 70 x50 cm, 2025

Lua/Nut en Uxmal. acuarela sobre papel, 65 x91 cm, 2025
Un Ser flotante puede ser testigo del presente y de la historia, de los cambios climáticos, y de
las realidades sociales y colectivas pero su abordaje presenta y pone en juego sensaciones y
emociones que difieren de la imagen puramente documental.
Un Ser flotante me otorga la posibilidad de tener una perspectiva original de la realidad, como
en la imagen de la portada de esta serie donde un Ser flotante visita las ruinas de Palmira
antes de su destrucción…

Bienvenue á Palmyre, acrílico sobre tela, 120 x180 cm

Representación de Nut, la diosa protectora de los egipcios símbolo del cual me apropio para presentarla en situaciones y escenarios diversos, siempre con la función protectora. A veces presento a Nut mediante abstracciones y a veces mediante formas femeninas más realistas.

Nut en los nenúfares de Yolanda Andrade, óleo sobre tela, 130 x160 cm, 2025
Nut es la diosa egipcia del cielo. Representa la bóveda celeste y se la asocia con la protección, el ciclo diario del sol y el más allá. En la mitología, es la madre de Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus, y se la representa a menudo como una mujer curvada sobre la tierra…. Al apropiarme de Nut, empiezo a otorgarle diferentes funciones de protección: una de las más significativas es la sororidad. La palabra «sororidad» proviene del latín soror (hermana) y se ha desarrollado en el ámbito feminista para conceptualizar una forma de solidaridad entre mujeres que va más allá de la amistad.

Nut en sororidad, acuarela sobre papel de algodón, 65 x91 cm, 2025

Documento intervenido, acuarela sobre grabado de F. Catherwood, transfer sobre papel.

Documento intervenido, transfer sobre papel.

Documento intervenido, acuarela sobre grabado de F. Catherwood, transfer sobre papel.

Documento intervenido, transfer sobre papel.

Documento intervenido, transfer sobre papel.

Documento intervenido, transfer sobre papel.

Lua/Nut en Uxmal, transfer sobre papel.

Documento intervenido, transfer sobre papel

De esos seres flotantes, Tikal, 1848, acuarela sobre papel de algodón, 80 x60 cm, 2026.
De esos seres flotantes
La exposición de la artista visual mexicana Mónica Dower propone un recorrido por distintos momentos de su producción artística, desde sus primeras piezas de videoperformance y acuarela hasta sus trabajos más recientes, donde figuras femeninas flotan en el aire y nos hablan de sus experiencias, memorias y afectos.
Pájaros en la cabeza constituye uno de los puntos de partida de su práctica. En esta obra, la propia artista aparece como protagonista en un movimiento incesante de vaivén, evocando la metáfora de llevar pájaros en la cabeza: ese estado en el que la mente se encuentra en otra parte, habitada por pensamientos, deseos o preocupaciones que revolotean sin descanso.
La exposición se articula en diversos núcleos temáticos. Uno de ellos está dedicado a las mujeres guerreras, un homenaje a figuras que, muchas veces desde el anonimato, dejaron una huella significativa en la historia. Son cuerpos que han sido invisibilizados y que Dower busca reivindicar, reconociendo la fuerza y el legado de mujeres como Georgia O’Keeffe, Qiu Jin, María Ginestà, la Soldadera y Alepo. Al mismo tiempo, estas obras recuperan la riqueza iconográfica de telas y estampados que remiten a las tradiciones textiles, una labor frecuentemente relegada o poco reconocida dentro de los relatos históricos y artísticos.
Otro conjunto de obras presenta figuras femeninas que atraviesan espacios simbólicos, como pirámides y zonas arqueológicas. Inspiradas en Nut, la diosa del cielo de la mitología egipcia, estas imágenes evocan la protección, el cuidado y la construcción de espacios seguros. Con el cuerpo arqueado, Nut se convierte en una presencia que abraza el mundo, vinculando paisajes bucólicos, flores cosmos y la potencia del cuerpo femenino.
La tercera y última serie de mujeres flotantes encuentra su inspiración en Agua viva de Clarice Lispector y da origen a la noción de la “mujer nube”. Estas figuras parecen fundir sus lágrimas con el color de sus cuerpos en una plegaria por el respeto y la dignidad. Aluden al dolor provocado por las distintas formas de desigualdad, pero también a la posibilidad de transformación. Son cuerpos heridos y fragmentados que, a través de la transparencia de la acuarela y la fuerza del color, se disuelven y expanden en el espacio expositivo.
Para Mónica Dower, es fundamental liberar la pesadez heredada de generaciones anteriores. Su práctica artística propone un ejercicio de ligereza que se manifiesta en el baile, la escritura de las historias familiares y la pintura de cuerpos flotantes. Las mujeres nube descargan aquello que llevan consigo, en un gesto que remite a la transmisión intergeneracional de experiencias y saberes: la lluvia simbólica de la abuela sobre la madre, de la madre sobre la hija. Una herencia que no solo transmite memoria, sino que también permite soltar el peso de las historias compartidas.
De esos seres flotantes que habitan el espacio surge una promesa de reconciliación. La exposición está poblada de símbolos, figuras y temporalidades suspendidas que se despliegan en escenarios imaginarios. En ellos, pasado y presente convergen para recordarnos que no existe distancia más profunda que aquella que marca el propio tiempo.
Pancho López

Cosmos Flight, acrylic sobre tela, 120 x160 cm, 2025

Cosmos Flight II, acrílico sobre tela, 170 x120 cm, 2025

De esos seres flotantes, acrílicos sobre tal, 190 x120 cm, 2025

Mujer arbusto, acuarela sobre papel de algodón, 30 x15 cm, 2025

Mujer arbusto II, 15 x30 cm, 2025

Mujer arbusto III, Acuarela sobre papel de algodón, 30 x15 cm, 2025

En trance, acuarela sobre papel de algodón 22 x36 cm, 2026

En trance II, acuarela sobre papel de algodón, 20 x51 cm, 2026,

De esos seres flotantes, acuarela sobre papel de algodón, 26 x40 cm, 2026.

De esos cuerpxs flotantes, acuarela sobre papel de algodón, 100 x145 cm, 2026

De esos seres flotantes, acuarela sobre papel de algodón, 150 x40 cm, 2026.
Vengo de lejos, de una pesadez ancestral. Yo, que
vengo del dolor de vivir y no lo quiero más.
Quiero la vibración de lo alegre.
Quiero la excepcionalidad de Mozart, pero quiero
también la inconsecuencia. ¿Libertad? Es mi último refugio,
me obligué a la libertad y la soporto, no como un don sino con
heroísmo: soy heroicamente libre. Y quiero fluir.
Agua Viva (Lizpector 1973).
Me pregunto ¿por qué flotar? ¿para qué? Y la respuesta me alcanza justo antes de dejar de sentir la “pesadez ancestral” que me atrapa, para dejar de soportar su dolor. Ahora entiendo por qué dibujo y pinto tantos cuerpxs flotantes desde hace muchos años, por qué extraño el concepto de levedad, de suspensión física que se vuelve a su vez un estado mental en el que se deja la pesadez en la tierra y todos los problemas terrenales que nos oprimen, como la misoginia, la crítica, la autocrítica, el racismo y el sexismo.
El concepto de Mujeres nube, que actualmente nutre mi práctica artística, surge a partir de la lectura del libro Agua Vivade la escritora ucraniana Clarice Lizpector (Chechelnik, 1920 – Río de Janeiro, 1975). Las Mujeres Nube funcionan como dispositivos poéticos porque son capaces de contener la lluvia y descargarse para continuar ligeras con el ciclo de sus vidas, y son, en su propia naturaleza, fértiles y exuberantes a la vez.

Mujeres nube lloviendo, 70 x100 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujeres nube lloviendo II, 70 x100 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujeres nube lloviendo III, 70 x100 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujeres nube lloviendo IV, 70 x100 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujere nube lloviendo, 50 x 50 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujeres nube, 20 x 50 cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujeres nube , 60 x 20cm, acuarela sobre papel, 2026.

Mujer nube lloviendo, 30 x 60 cm, acuarela sobre papel, 2026.
Woooow! Muy bonito!
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