Pájaros en la cabeza

“Pájaros en la cabeza”
video, color
duración:3´
2002

En “Pájaros en la cabeza” muevo frenéticamente mi cabeza de un lado al otro, a manera de trance o impasse hipnótico. El movimiento implica una acción performática, cuyo sentido es el de trazar juegos sinecdóticos en los que el signo sustituye al objeto, deviniendo así en propuesta artística. Recurro únicamente al cuerpo, mostrando mi rostro en primer plano si otro elemento más que el sonido generado por mi cabello húmedo que golpea la cortina de baño.

01 Pajaros05

02 foto perfil

03 Pajaros04

LINK AL VIDEO: 

https://www.youtube.com/watch?v=heIwexmJZbc

Mónica dower (Southhampton, Inglaterra, 1966)
Pájaros en la cabeza (2002) 3’22”
Empieza como todas las historias que se hace una en la cabeza, un poco lento, no demasiado —nunca es demasiado lento. a veces, como ocurre, incluso parece precipitado el arranque de la cabeza de uno a otro lado mientras empiezan los aleteos sonoros, húmedos.

El video pájaros en la cabeza de Mónica Dower no semeja un impasse hipnótico, a pesar de lo que se lee sobre la pieza. nada más lejos de la hipnosis; acaso más cerca de la histeria que empieza un poco lento, no demasiado —nunca son demasiado lentas las historias que se hace una en la cabeza. Hasta que el rostro se mueve sobre su propia desaparición y la cabeza dice ‘no’ alimentada por el ruido armónico, aun al borde de la inquietud que sospecha de su propia sanidad, producido por las puntas del pelo mojado que choca contra una cortina plástica de círculos amarillos.

El cuerpo enfatiza su potencia desde la profundidad inerte que habita los párpados de la artista, desplazándose hacia la inercia autogenerada del medio giro, nunca más. moverse así es querer quebrarse el cuello en un descuido. Sin embargo, las cervicales lo sostienen todo, hasta las historias que se hace una en la cabeza. Por eso que no pueda dar la vuelta completa y se mantenga negando un rato más, hasta cansarse y parar. Para unos segundos pero ya recontinúa el recuerdo inmediato del medio giro. Es el sonido, es el grito. Son los pájaros en la cabeza. No es ya el cuerpo lo que alimenta el movimiento la segunda, la quinta, la décima vez; es el sonido. Si dejara de escucharse, el aleteo, la mujer caería muerta sobre la loseta. Sería una muerte de puntas mojadas.

Hay que decirlo; el tiempo se tuvo o se tiene. La cabeza lo sabe, por eso las historias. Ésas, a pesar del cese al vuelo, se mantienen dentro, como aislantes de memoria dando su ruido sordo a quien quiera escuchar sus accidentes.

Los Pájaros de Dower extienden el mundo líquido del que habla Marguerite Duras sobre los espacios de sus historias al invocar el revuelo que se agita en los bordes de la locura. Como Lol V. Stein, Mónica, de pie, aparentemente estática del cuello hacia abajo, en el ruido que altera el paso de esos tres minutos, ‘sigue lo que se mueve, lo que parte’. Entropía auditiva como medición termodinámica descorporizada de la energía inutilizable de su sistema; cuando el cuerpo se detiene ante la imposibilidad de levantar, efectivamente, el vuelo y vuelve a mirar de frente con los ojos bien cerrados.
Marcela Quiroz Luna / Tijuana / 1974

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